Arqueólogos descubren en España el primer caso adulto de síndrome de Crouzon en un caballero medieval que luchó y murió en batalla hace 600 años

El análisis de un esqueleto hallado en Guadalajara (España) revela el primer caso adulto de síndrome de Crouzon en un caballero medieval. El estudio aporta nuevos datos sobre inclusión, salud y combate en la Edad Media.
Fuente: ChatGPT + Heritage

En una excavación rutinaria en el castillo de Zorita de los Canes, en Guadalajara (España), un equipo de arqueólogos ha encontrado algo inesperado. Entre los restos de varios miembros de la Orden de Calatrava, encontraron el esqueleto de un hombre adulto con un cráneo inusualmente largo y estrecho. Lo que parecía a simple vista una curiosidad anatómica terminó siendo un hallazgo científico excepcional: el primer caso documentado de un adulto con síndrome de Crouzon en el contexto de la Europa medieval.

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El estudio, liderado por la antropóloga Carme Rissech y publicado en la revista Heritage, ha llamado la atención por unir historia, genética y paleopatología en un caso singular. El individuo no solo sobrevivió con una deformación craneal severa, sino que también combatió como caballero, como demuestran las marcas físicas de su cuerpo y las heridas que probablemente causaron su muerte. “Es algo único y excepcional”, declaró la investigadora en una entrevista comentando el hallazgo.

Un caballero con un cráneo fuera de lo común

Los restos analizados pertenecen a un varón de entre 45 y 49 años, identificado como el individuo T4.2. Sus huesos fueron hallados en el Corral de los Condes, el cementerio cristiano del castillo de Zorita de los Canes, donde se enterraban miembros de la Orden de Calatrava. Su cráneo mide 230 mm de largo por 122 mm de ancho, lo que lo clasifica como ultradolicocéfalo, un tipo extremo de alargamiento craneal. Este rasgo es muy inusual, y se asocia a un trastorno del desarrollo craneal conocido como craniosinostosis, que en este caso fue de origen sindrómico.

La causa de esta deformidad es el cierre prematuro de varias suturas del cráneo durante la infancia: la sagital, la escamosal y la esfenofrontal. Esta fusión temprana impide el crecimiento normal del cráneo y produce un aspecto alargado y comprimido. Según el estudio, también se observó una orientación posterior e inferior del neurocráneo y una mandíbula larga y estrecha, con signos de prognatismo tipo III.

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Detalle de la herida penetrante en la sien izquierda probablemente causada por un arma blanca durante un combate Fuente Heritage

Evidencias de una vida activa y violenta

A pesar de sus anomalías, este hombre no vivió una existencia apartada. Todo lo contrario. El análisis de los huesos revela marcadores de actividad física intensa, como la inserción robusta del músculo deltoides en el húmero y una línea áspera prominente en el fémur, rasgos característicos de personas que montaban a caballo con frecuencia. Además, presentaba inserciones musculares similares a las de otros caballeros medievales ya identificados en el mismo yacimiento .

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Las pruebas más dramáticas son las tres lesiones que probablemente provocaron su muerte. Una herida penetrante en la sien izquierda, otra en la parte posterior del cráneo y un fuerte golpe en la tibia izquierda muestran fracturas características de impactos ocurridos con el hueso aún fresco, es decir, lesiones perimortem. Según el equipo, este patrón es típico de los guerreros que caían en combate: «Estas lesiones son comunes en restos de guerreros medievales muertos en batalla», señalan los autores del estudio.

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Imagen de la mandíbula con restos dentales se observa sarro extremo en un lado y pérdida dental en el otro posible signo de masticación unilateral Fuente Heritage

Diagnóstico de un síndrome poco frecuente

El síndrome de Crouzon es un trastorno genético raro que provoca la fusión temprana de varias suturas craneales, pero a diferencia de otros síndromes similares, no suele implicar una discapacidad intelectual severa ni una reducción importante de la esperanza de vida. En este caso, el diagnóstico fue propuesto tras una evaluación diferencial, descartando otras enfermedades congénitas que provocan deformaciones similares pero afectan también a extremidades o sistemas internos.

A pesar de sus anomalías, este hombre no vivió una existencia apartada.

El equipo consideró y eliminó posibilidades como el síndrome de Apert, Treacher Collins, Pfeiffer, Saethre–Chotzen y Muenke, entre otros. Todos ellos presentan rasgos anatómicos o funcionales ausentes en este individuo. En cambio, las características del caso T4.2 se ajustan al síndrome de Crouzon, que puede manifestarse con una gran variabilidad fenotípica, lo que explicaría su supervivencia hasta la edad adulta sin cuidados médicos modernos .

El cráneo muestra claramente una deformidad estructural, pero no hay indicios de alteraciones cognitivas. El hecho de que este hombre viviera hasta casi los 50 años, montara a caballo y combatiera sugiere que era funcional dentro de su comunidad, aunque probablemente necesitara ayuda para tareas básicas como la alimentación, debido a las limitaciones en el movimiento mandibular y la pérdida de piezas dentales.

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El valor arqueológico y humano del hallazgo

El hallazgo no solo proporciona datos clínicos valiosos, sino que también ofrece una ventana a la historia social y cultural de la Edad Media. La Orden de Calatrava, una organización militar y religiosa fundada en el siglo XII, reclutaba principalmente a miembros de la baja nobleza y oligarquías urbanas. El caso del caballero T4.2 demuestra que, incluso con una condición física visible y posiblemente estigmatizante, era posible formar parte de una élite militar y desempeñar un papel activo.

En este contexto, su historia destaca como una excepción entre los casos registrados de craniosinostosis en restos antiguos. La mayoría de estos diagnósticos corresponden a niños, lo que hace aún más relevante este hallazgo. Como explican los autores, «la supervivencia de este individuo hasta la edad adulta sin intervención quirúrgica es especialmente destacable».

Una nueva perspectiva sobre la discapacidad en la Edad Media

Este caso plantea preguntas interesantes sobre la percepción de la discapacidad en épocas pasadas. La participación activa del individuo T4.2 en combates, pese a sus limitaciones físicas, obliga a reconsiderar la idea de que los entornos medievales eran uniformemente excluyentes hacia quienes se salían de la norma corporal.

En lugar de ser marginado, este hombre fue enterrado en el mismo lugar que otros miembros de su orden, lo que sugiere un grado de inclusión y reconocimiento social. Más aún, su rol parece haber sido militar, y no meramente simbólico. Esto abre nuevas líneas de investigación sobre el papel de las personas con discapacidades visibles en contextos históricos de conflicto, jerarquía y religión.

Referencias

  • Carme Rissech, Oscar Creo, Blanca Revuelta, Susana Cobo, Dionisio Urbina, Catalina Urquijo, Philip Banks, Lluís Lloveras. An Ultradolichocephaly in a Knight of the Order of Calatrava from the Castle of Zorita de los Canes (Guadalajara, Spain) Dated Between the 13th and 15th Centuries. Heritage, 2025, 8(414). https://doi.org/10.3390/heritage8100414.