Dinamarca alcanza un hito histórico: los tipos de VPH que causaban la mayoría de los cánceres de cuello uterino están a punto de desaparecer tras 17 años de vacunación

Un estudio nacional en Dinamarca revela que las infecciones por los tipos 16 y 18 del VPH, responsables de la mayoría de los cánceres de cuello uterino, prácticamente han desaparecido desde que comenzó la vacunación en 2008, ofreciendo incluso protección indirecta a mujeres no vacunadas.
Vacunación en Dinamarca exitosa frente al VPHVacunación en Dinamarca exitosa frente al VPH
Un amplio estudio realizado en todo el país indica que las infecciones por los tipos 16 y 18 del virus del papiloma humano (VPH) prácticamente han desaparecido desde que comenzó la vacunación en 2008, ofreciendo además protección indirecta incluso a las mujeres no vacunadas. Foto: Istock

En 2008, Dinamarca tomó una decisión que hoy parece haber cambiado el rumbo de su salud pública: incorporar la vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH) en su calendario nacional. Diecisiete años después, los frutos de esa apuesta se hacen visibles con una contundencia difícil de ignorar. Un nuevo estudio publicado en Eurosurveillance revela que las infecciones causadas por los tipos de VPH más ligados al cáncer, el 16 y el 18, prácticamente han desaparecido entre las mujeres vacunadas en la adolescencia.

Publicidad

El trabajo, liderado por un equipo de investigadores de la Universidad de Copenhague y de distintos hospitales daneses, ha seguido durante siete años a miles de mujeres que recibieron la vacuna tetravalente en su adolescencia y que ahora ya forman parte del programa de cribado rutinario de cáncer de cuello uterino. Los resultados son claros: mientras en las generaciones anteriores la presencia de VPH 16 y 18 alcanzaba entre un 15 y un 17%, en las vacunadas actuales esa cifra ha caído por debajo del 1%.

La transformación de un riesgo histórico

El VPH no es un virus más. Es, de hecho, el principal responsable del cáncer de cuello uterino, una de las principales causas de mortalidad entre mujeres jóvenes en Europa. Se conocen al menos 14 variantes de alto riesgo, pero el 16 y el 18 son los grandes protagonistas: juntos explican cerca del 70% de los casos de este cáncer. Antes de la vacunación, prácticamente cualquier estudio epidemiológico en Europa arrojaba la misma conclusión: la infección por estas cepas era casi inevitable en algún momento de la vida sexual activa.

Dinamarca, pionera en introducir la vacunación gratuita, comenzó en 2008 ofreciendo la vacuna de cuatro valencias (6, 11, 16 y 18) a adolescentes de 13 a 15 años. Posteriormente, en 2017, dio un paso más incorporando la versión de nueve valencias, que cubre también otros tipos de alto riesgo como el 31, 33, 45, 52 y 58. Con ello, se buscaba blindar a las nuevas generaciones frente a casi el 90% de los virus asociados a cáncer.

El estudio ahora publicado analiza las consecuencias reales de aquella primera estrategia, cuando la vacuna disponible solo protegía frente a una parte del problema.

Publicidad

El diseño de la investigación

El proyecto, bautizado como Trial23, se integró en el programa nacional de cribado. Todas las mujeres nacidas en 1994, que recibieron la vacuna en 2008 y que alcanzaron la edad de cribado en 2017, fueron seguidas de manera sistemática hasta 2024. Durante este periodo, los investigadores recopilaron más de 16.000 muestras de células cervicales correspondientes a tres rondas de cribado, realizadas en distintos intervalos de tiempo.

El análisis permitió estudiar no solo la prevalencia de los distintos tipos de VPH, sino también la persistencia (cuando una infección se mantiene en el tiempo) y la incidencia (cuando aparece una nueva infección en mujeres previamente negativas). La combinación de estos datos aporta una radiografía muy detallada de cómo ha cambiado el panorama de la infección en una población vacunada.

El hallazgo central: una eliminación casi total

Los resultados, tal y como destaca GAVI, la Alianza para las Vacunas, no dejan lugar a dudas. Entre las más de 7.800 mujeres vacunadas, la prevalencia de VPH 16 y 18 se redujo hasta cifras residuales: 0,4% en la primera muestra, 0,3% en la segunda y apenas 0,2% en la tercera. Un desplome histórico si se compara con la era previa a la vacunación.

Lo más llamativo es que incluso entre las mujeres que no recibieron la vacuna (unas 800 participantes) la prevalencia se redujo respecto a las cifras históricas, situándose en torno al 5%. Esto apunta a un fenómeno conocido como inmunidad de grupo: al reducirse la circulación de los virus gracias a la vacunación masiva, también quienes no se vacunaron resultan indirectamente beneficiados.

Eso sí, el triunfo frente al 16 y 18 no significa que la batalla esté ganada del todo. Una de las sorpresas del estudio fue comprobar que cerca de un tercio de las mujeres aún mostraban infecciones con otros tipos de alto riesgo no cubiertos por la vacuna inicial. Además, la incidencia de estas variantes resultó ser algo mayor en vacunadas que en no vacunadas, un dato que en principio parece paradójico.

Publicidad

Los investigadores explican que esta diferencia no implica un efecto adverso de la vacuna, sino más bien un cambio en el panorama epidemiológico: al desaparecer los virus dominantes (16 y 18), las infecciones por otros tipos tienen más espacio para circular. Este fenómeno, llamado reemplazo de tipo, ya había sido anticipado por algunos modelos teóricos.

Lo esperanzador es que, con la llegada de la vacuna de nueve valencias en 2017, este hueco epidemiológico también debería cerrarse en las próximas generaciones. Cuando las cohortes vacunadas con esa versión más completa lleguen a la edad de cribado, se espera que la prevalencia global de infecciones de alto riesgo se reduzca de forma mucho más significativa.

Qué significa para el futuro del cribado

El cribado del cáncer de cuello uterino, basado tradicionalmente en citologías periódicas, se ha transformado en los últimos años hacia pruebas de detección directa de VPH. Este cambio responde al hecho de que la infección persistente es el paso previo indispensable para el desarrollo del cáncer.

Con la reducción drástica de las infecciones más peligrosas, surge una pregunta clave: ¿sigue siendo necesario mantener la misma intensidad de cribado? Los autores del estudio plantean que, al menos en las cohortes vacunadas, podría ser razonable espaciar las pruebas o incluso repensar la estrategia a medio plazo. Sin embargo, advierten que cualquier cambio deberá basarse en datos sólidos y considerar el equilibrio entre seguridad y eficiencia.

El caso danés ofrece una lección valiosa para otros países que aún no alcanzan coberturas altas de vacunación o que introdujeron la vacuna con retraso. Demuestra que una política de inmunización masiva puede transformar por completo el panorama de una enfermedad ligada a un virus de transmisión sexual.

Publicidad

Más allá de Dinamarca: un espejo para Europa y el mundo

El impacto del programa danés no se limita a sus fronteras. Al haber alcanzado coberturas superiores al 80% desde sus inicios, Dinamarca se ha convertido en un laboratorio natural para observar los efectos a largo plazo de la vacunación. Lo que allí ocurre adelanta lo que probablemente veremos en otros países con programas igualmente exitosos.

En contraste, regiones con bajas tasas de vacunación siguen registrando incidencias altas de cáncer de cuello uterino, especialmente en Europa del Este y en muchos países en desarrollo. La experiencia danesa podría servir de argumento decisivo para reforzar campañas de inmunización y superar las reticencias aún presentes en parte de la población.

Aunque los datos actuales invitan al optimismo, los especialistas subrayan que la vigilancia debe continuar. La eliminación de los tipos 16 y 18 no significa que el riesgo haya desaparecido por completo. El tercio de infecciones causadas por variantes no cubiertas exige mantener programas de cribado, aunque posiblemente menos intensivos.

Además, conviene recordar que el cáncer de cuello uterino es el resultado de un proceso que tarda años en desarrollarse. Por tanto, las verdaderas repercusiones de esta estrategia de vacunación sobre la incidencia de cáncer solo se verán con total claridad en la próxima década.

Una historia de éxito científico y social

Lo que sí puede afirmarse ya es que el caso danés es una de las historias de éxito más notables de la medicina preventiva en las últimas décadas. La combinación de ciencia sólida, voluntad política y confianza ciudadana ha permitido transformar un riesgo histórico en un problema cada vez más marginal.

Publicidad

La vacuna contra el VPH nació envuelta en controversias, desde dudas sobre su seguridad hasta resistencias culturales. Hoy, los datos de Dinamarca despejan cualquier sombra de incertidumbre: no solo es segura, sino que es capaz de cambiar la historia natural de una de las enfermedades más temidas entre las mujeres jóvenes.

El mensaje es claro: invertir en prevención funciona. Y el camino abierto por Dinamarca muestra que, con decisiones valientes y sostenidas en el tiempo, es posible aspirar a un futuro en el que el cáncer de cuello uterino sea una rareza clínica y no una amenaza cotidiana.