Hallan en Escocia un campamento humano de hace 11.000 años bajo el mar: la épica migración de cazadores del Paleolítico que cruzaron glaciares, océanos y tierras hoy desaparecidas

Un hallazgo en la isla de Skye revela que los primeros humanos llegaron mucho más al norte de lo que imaginábamos… y sobrevivieron.
Descubren bajo el mar en Escocia restos de una migración humana de hace 11.000 años Descubren bajo el mar en Escocia restos de una migración humana de hace 11.000 años
Descubren bajo el mar en Escocia restos de una migración humana de hace 11.000 años. Foto: Istock

En un rincón remoto de Escocia, donde los acantilados se encuentran con el mar y la historia parece haberse detenido en el tiempo, un grupo de arqueólogos ha desenterrado algo que podría reescribir los capítulos más antiguos de la ocupación humana en las islas británicas. La Universidad de Glasgow ha dado a conocer recientemente el hallazgo de un conjunto de herramientas de piedra y enigmáticos círculos de piedras sumergidos en la isla de Skye, al noroeste de Escocia. Y lo que han revelado no es solo un asentamiento: es el testimonio de una migración extrema, una historia de supervivencia en uno de los territorios más inhóspitos de la Europa postglacial.

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La nota de prensa publicada por la propia universidad el pasado 28 de abril de 2025, junto con un artículo académico en The Journal of Quaternary Science, presenta una de las pruebas más claras hasta ahora de que seres humanos del periodo Paleolítico Superior Tardío (hace entre 11.500 y 11.000 años) llegaron mucho más al norte de lo que los expertos habían imaginado.

Dirigido por la arqueóloga Karen Hardy, catedrática de Arqueología Prehistórica en Glasgow, el equipo ha documentado el que podría ser el asentamiento humano más antiguo jamás registrado en el noroeste de Escocia.

El “último extremo” de Europa

Durante milenios, la isla de Skye ha sido azotada por los vientos del Atlántico y las fluctuaciones del nivel del mar. Pero hace 11.000 años, esta tierra era muy distinta.

El hielo del periodo conocido como Estadio de Loch Lomond aún se retiraba lentamente, dejando tras de sí un paisaje abrupto, montañoso y en plena transformación. En este entorno hostil, los investigadores han encontrado restos de herramientas de piedra talladas con técnicas propias de la cultura Ahrensburgiense, originaria del norte de Europa.

Estas herramientas —puntas, raspadores, cuchillas— no son simples fragmentos arqueológicos: son una prueba de presencia humana sostenida en un entorno que, hasta hace poco, se creía inhabitable durante esa época. La cultura Ahrensburgiense, que floreció en regiones como Alemania y Dinamarca al final de la Edad del Hielo, era conocida por su habilidad en la caza y su capacidad de adaptación a condiciones extremas. Ahora sabemos que algunos de ellos cruzaron Doggerland, el desaparecido puente de tierra que unía Europa con las islas británicas, y alcanzaron las tierras altas escocesas.

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Una alineación circular de piedras hallada en la isla de Skye
Una alineación circular de piedras hallada en la isla de Skye Foto Jamie Booth

Círculos bajo el mar

Pero lo más enigmático de este descubrimiento no son las herramientas. Es lo que yace bajo el agua. A solo unos kilómetros de los hallazgos líticos, en la costa de Sconser, un área intermareal ha revelado al menos veinte alineaciones circulares de piedras, visibles únicamente durante las mareas más bajas del año. Estos círculos, de entre 3 y 5 metros de diámetro, están formados por piedras encajadas en antiguos sedimentos marinos y se distribuyen por lo que hoy es una llanura fangosa, pero que hace 11.000 años era tierra firme.

Según Hardy y su equipo, estos círculos podrían haber sido la base de estructuras temporales habitadas, tal vez tiendas de piel sostenidas por palos, similares a las utilizadas por otros grupos de cazadores-recolectores del norte de Europa. Hallazgos comparables en Noruega han sido datados precisamente en ese mismo marco cronológico, lo que refuerza la hipótesis de un uso funcional —y no ritual— de estas estructuras.

Adaptarse o morir

El clima del noroeste escocés no ofrecía concesiones. Los glaciares se retiraban, pero los cambios eran violentos: inundaciones, desplazamientos de ríos, terremotos locales. El territorio que estos pioneros eligieron habitar era una combinación de riscos, pantanos, ríos impetuosos y costas cambiantes. Y, sin embargo, aquí se quedaron. Eligieron este lugar —argumenta Hardy— por su acceso a recursos esenciales: agua dulce, acceso al mar, pesca, caza y la presencia de materiales como el ocre, ampliamente valorado por culturas ancestrales por sus usos simbólicos y prácticos.

Estas personas no eran nómadas errantes en busca de una cueva ocasional. Todo apunta a que establecieron campamentos y se asentaron durante temporadas prolongadas. Las herramientas encontradas, en su mayoría elaboradas con piedra local, muestran un conocimiento del terreno y una capacidad técnica propia de sociedades muy estructuradas.

En la isla de Skye se encontraron diversas herramientas de piedra que datan del Paleolítico
En la isla de Skye se encontraron diversas herramientas de piedra que datan del Paleolítico Foto Karen Hardy

Una historia que se hunde (y emerge)

Una de las razones por las que hasta ahora no se habían encontrado pruebas sólidas de presencia humana tan antigua en Escocia es la compleja interacción entre glaciación, erosión, y ascenso del nivel del mar. En muchos puntos de la costa oeste escocesa, los yacimientos que podrían contener restos humanos o culturales están ahora sumergidos o cubiertos por metros de turba.

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La mayor parte de los hallazgos del Paleolítico en Escocia han sido fruto del azar: herramientas sueltas, sin contexto estratigráfico claro. Pero esta vez, el contexto sí existe. La combinación de dataciones geológicas, análisis topográficos y herramientas líticas permite reconstruir no solo una presencia humana, sino también parte de su modo de vida y sus decisiones estratégicas.

Según el comunicado de la Universidad de Glasgow, “el número de hallazgos Ahrensburguenses es aún bajo, pero están repartidos por diversos puntos de Escocia: Tiree, Islay, Orkney… lo que implica también viajes marítimos deliberados y una población más amplia de lo que hasta ahora se pensaba”.

Aventura, resiliencia y legado

Lo más fascinante del hallazgo no es solo su antigüedad, sino su carga simbólica. Hardy no duda en definirlo como “la historia de aventuras definitiva”: un grupo de humanos que abandonan la seguridad de las tierras bajas del continente europeo para adentrarse en lo desconocido, cruzan tierras heladas, sortean glaciares, sobreviven a un entorno volcánico de cambios radicales y terminan dejando huella en una isla que parecía, hasta ahora, al margen de la historia humana.

“Viajaron hacia el fin del mundo conocido”, concluye Hardy. “Y allí, dejaron su rastro”.

Referencias

  • Hardy, K., Barlow, N.L.M., Taylor, E., Bradley, S.L., McCarthy, J. and Rush, G. (2025), At the far end of everything: A likely Ahrensburgian presence in the far north of the Isle of Skye, Scotland. J. Quaternary Sci. doi:10.1002/jqs.3718
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